Los técnicos han detectado un deterioro progresivo en este ejemplar histórico, agravado por la sequía acumulada y el ataque de una plaga de insectos perforadores. Estas circunstancias han provocado que el árbol presente actualmente una vitalidad muy baja.
Entre las acciones realizadas destaca la instalación de soportes estructurales en las ramas principales y una poda sanitaria. También se ha restringido el paso de vehículos en la zona y se ha añadido biomasa al terreno para mejorar la calidad del suelo y evitar su compactación.




