La salida de Cerdan fue providencial, a diferencia de sus compañeros. Un empleado de Igualada regresó este martes, mientras otros dos trabajadores de la misma localidad y de Terrassa tuvieron que cruzar la frontera hacia Turquía por carretera tras el bloqueo de los vuelos.
“"Unas horas más y me habría tenido que quedar allí, porque cerraron el espacio aéreo."
La compañía de la Anoia construye fábricas en zonas como Irbil, objetivo de bombardeos por albergar bases militares. Pese a la tensión, Cerdan destaca la normalidad con la que los ciudadanos iraquíes afrontan estos episodios debido a su larga experiencia en entornos bélicos.




