El narrador histórico del desfile, Jacint Orriols, quien participa desde hace cincuenta años, recordó el profundo significado de la celebración, destacando que Balsareny siempre fue un punto de paso y descanso para los arrieros. El acto central del domingo comenzó con la bendición de los animales por parte del párroco Antoni Quesada, seguido de los gigantes y la mula Merlet.
“"Estamos muy contentos porque la participación de jóvenes, niños y niñas ha sido extraordinaria."
La cabalgata contó con 22 arrieros adultos y 11 jóvenes, que desfilaron por la carretera de Moià con carruajes cargados de productos tradicionales. El desfile incluyó la representación de una boda con el abanderado Xavier Casaldàliga y los novios Laura Herrera Vall y Xavi Vall.
Este año, la distinción de Arriero de Honor, que se concede bienalmente desde 2011, recayó en Josep Arnau i Tomàs. Además, Marc Rabeya, de la organización, subrayó la singularidad de las cargas con albarda (bast), una técnica que permitía transportar mercancías donde los carros no podían llegar.
La fiesta amplió su oferta con el Mercado del Arriero, que por primera vez se celebró durante todo el fin de semana (sábado y domingo). La celebración también tuvo un marcado carácter internacional con la participación de invitados de Francia y Redouane Ennouni, herrador de Waterloo, quien recibió un cuadro de reconocimiento.




