La elaboración de este vino se centra en preservar la esencia de la fruta mediante una fermentación controlada a 23 grados. Posteriormente, el líquido se somete a una crianza de seis meses en barrica, un proceso que permite estabilizar su coloración y aportar una mayor persistencia.
Una de las particularidades del proyecto es el diseño de su bodega. El edificio aprovecha el desnivel natural del terreno para implementar un sistema de trabajo por gravedad. La uva entra por la zona superior, se procesa en el centro y finaliza su reposo en la parte inferior.
En el ámbito sensorial, el Aroa Mutiko 2024 destaca por aromas intensos de fruta fresca, con matices ahumados provenientes de la madera. Su textura se define como sedosa, con el volumen propio de una uva que ha alcanzado una maduración óptima.




