“"La imposibilidad de acceder a una vivienda en condiciones asequibles retrasa la edad de emancipación, que en España ya está muy por encima de la media europea. Esto tiene efectos en cadena: dificulta la formación de hogares, condiciona decisiones –tener hijos o desarrollar un proyecto vital autónomo– y genera una dependencia prolongada del entorno familiar."
Comprar una vivienda requiere 7,5 años de salario, el doble que en los 80
El precio de la vivienda se ha triplicado en las últimas décadas, superando con creces el aumento de los salarios en España.
Por Núria Font Casas
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Imagen genérica de monedas de euro y una pequeña casa, simbolizando el coste de la vivienda.
Adquirir una vivienda en España en 2025 requiere en promedio 7,5 años de salario íntegro, una cifra que duplica la necesaria en 1987 y que ha generado un debate sobre la emancipación juvenil.
La compra de una vivienda se ha vuelto significativamente más compleja en España, con una media de 7,5 años de salario íntegro necesarios para adquirir una propiedad en 2025. Este dato contrasta con los menos de tres años que se requerían en 1987, evidenciando un aumento considerable en la dificultad de acceso a la vivienda.
Según el Banco de España, mientras que la edad de emancipación de los jóvenes españoles se ha mantenido estable entre los 28 y 30 años en las últimas dos décadas, los salarios anuales necesarios para comprar una casa se han disparado. Esta tendencia ha provocado que muchos jóvenes se vean abocados al mercado del alquiler.
La situación varía considerablemente por regiones. Mientras que en Extremadura, la vivienda es la más asequible del país, con un coste medio de 55.700 euros por un piso de 80 metros cuadrados, en comunidades como Madrid o Cataluña, el mismo inmueble puede valer hasta un 400% más, a pesar de que los salarios solo son un 36% más elevados. Esta disparidad es aún más acentuada en zonas turísticas como las Islas Baleares o las Islas Canarias.
Aunque la ratio salario-vivienda es ahora más elevada, la normativa bancaria actual limita la cuota hipotecaria a un tercio de los ingresos, algo que no ocurría en décadas anteriores. Esto significa que, si bien los compradores de las generaciones anteriores (generación X o baby boom) podían destinar un porcentaje mucho mayor de su salario a la hipoteca (hasta el 72% en 1991), tenían un mayor poder de endeudamiento que hoy en día no se permite.
El Observatorio Metropolitano de la Vivienda de Barcelona señaló en el cuarto trimestre del año pasado que el principal obstáculo para el acceso a la compra es la imposibilidad de asumir los gastos iniciales asociados a la entrada de una hipoteca, afectando al 36,4% de los demandantes de alquiler. Esta realidad ha contribuido a la formación de una 'generación de inquilinos', con solo el 30% de los menores de 30 años propietarios de una vivienda, frente al casi 48% en 2004.



