Dos semanas después del inicio del servicio, el colectivo asegura que las calles presentan acumulaciones de basura que generan malestar. Esta visión choca con la del alcalde Jordi Solernou, quien considera que el despliegue es un éxito por la colaboración ciudadana en la retirada de los cubos necesarios para el reciclaje.
“"Ir a buscar un cubo no es sinónimo de colaboración; cuando se implementa un sistema sin escuchar, lo que hay es obligación."
Los críticos asistirán al próximo pleno municipal para exigir transparencia sobre los costes y solicitar una revisión del modelo. El grupo defiende la búsqueda de alternativas que sean sostenibles pero que no supongan una imposición para los habitantes de Sant Joan de Vilatorrada.




