La investigación, publicada en la prestigiosa revista Science, describe un sistema donde un planeta pequeño y rocoso orbita en la zona exterior, tras dos planetas gaseosos. Este orden rompe la norma observada en el Sistema Solar, donde los cuerpos rocosos son siempre los más cercanos al astro central.
Ignasi Ribas, director del IEEC, destaca que este hallazgo apoya la teoría de la formación planetaria de dentro hacia fuera. Los datos del satélite Cheops de la ESA indican que este cuarto planeta se formó más tarde, cuando el sistema ya carecía del gas necesario para crear un gigante gaseoso.
“"Parece que hemos encontrado la primera prueba de un planeta que se formó en lo que llamamos un entorno empobrecido en gas."
Este descubrimiento obliga a la comunidad científica a replantearse si el Sistema Solar es realmente el modelo estándar o si el universo alberga una diversidad de formaciones mucho más compleja de lo imaginado hasta ahora.




