Esta práctica, que combina el consumo de sustancias como la metanfetamina, la mefedrona o el GHB con relaciones sexuales de larga duración, ha pasado de una incidencia del 6% en 2017 al 20% actual. Según datos de CheckPoint, el fenómeno se ha normalizado en ciertos sectores, generando listas de espera de hasta tres meses en servicios especializados como los de la ONG Stop.
“"El deterioro de la psique de la persona es preocupante. Hay quienes desarrollan problemas psiquiátricos, como depresiones o psicosis."
El impacto de estos encuentros, a menudo organizados mediante aplicaciones de citas, va más allá de la salud física. Expertos del Hospital del Mar y la Asociación Bienestar y Desarrollo (ABD) señalan que muchos usuarios acaban en situaciones de extrema vulnerabilidad, perdiendo el empleo o el hogar.




