El producto premiado es el Donegal trufado, una pieza artesanal que ha puesto a este pequeño municipio de la Alta Segarra en el foco gastronómico. Los hermanos Joan Prat y Carles Prat consiguieron superar la dificultad técnica de mantener el aroma de la trufa durante la cocción del embutido, utilizando una técnica propia sin aditivos artificiales.
“"Intentamos no añadir nada innecesario. Que el producto hable por sí solo."
La trayectoria de esta familia se remonta a 1991, cuando los padres de los actuales propietarios fundaron el negocio. Tras asumir el mando hace seis años, los hermanos han expandido su presencia colaborando con unos 60 establecimientos de restauración que apuestan por el producto de proximidad y la elaboración tradicional.




