La decisión de detener el negocio de material catódico, que también afecta un proyecto similar en Saint Louis, en Estados Unidos, se produce tras una revisión de la dinámica cambiante del mercado global. La inversión prevista en Sallent, que debía ubicarse en las antiguas instalaciones mineras cerradas en otoño de 2020, se estimaba en 285 millones de euros y se realizaría mediante una joint venture con la china Shenzhen Dyanonic.
La inviabilidad del proyecto se debe principalmente a la falta de apoyo económico. La compañía solicitó una ayuda de 140 millones de euros al Innovation Fund europeo, pero la petición fue denegada el 3 de noviembre. Esta falta de subvenciones, combinada con los altos costes de inversión y los bajos precios del mercado, ha llevado a la cancelación.
En Estados Unidos, la finalización del subsidio del Departamento de Energía y la reversión de las ayudas al vehículo eléctrico impulsadas por la Administración Biden por parte del gobierno de Donald Trump han sido factores determinantes. Además, el gobierno chino implementó controles de exportación sobre materiales de litio, cátodo y ánodo de grafito el 9 de octubre, limitando la transferencia de tecnología esencial.
“"La instalación de la fábrica en Sallent debía ser un proyecto clave para Cataluña para cumplir con la directiva europea para acabar con los coches de combustión y para electrificar la industria."
A pesar de la suspensión, ICL mantiene su compromiso con la comarca del Bages. La compañía está trabajando con el Gobierno catalán y el ejecutivo español para definir un proyecto alternativo que permita poner en valor el espacio industrial de Sallent y utilizar el presupuesto inicialmente destinado a la planta de cátodos, buscando otros negocios alternativos en su cadena de valor.




