La polémica surgió durante el debate de una moción presentada por Fem Manresa que condenaba la injerencia imperialista de los EE. UU. en Venezuela. Vila manifestó su disconformidad con dedicar a este tipo de temas ninguno “de los 30.000 euros que cuesta cada pleno”.
El presidente de Impulsem solicitó al plenario del Ayuntamiento de Manresa que se concentrara exclusivamente en aquellos temas sobre los cuales la corporación municipal sí tiene competencias directas y capacidad de actuación.
“"En el pleno del Ayuntamiento de Manresa no solo gestionamos aceras sino que representamos valores."
La concejala Boix añadió que, siguiendo la lógica de Impulsem, parecería que el grupo “aboliría el Consejo Municipal de Solidaridad” y cualquier ámbito de cooperación que el Ayuntamiento lleva a cabo. Esta es la primera vez que un político cuantifica el coste de una sesión ordinaria en Manresa en 30.000 euros.




