La consejera de Investigación y Universidades, Núria Montserrat, visitó las instalaciones de la Fàbrica Nova en Manresa este lunes para supervisar el avance de la primera fase de las obras, que se prevé que esté terminada el próximo mes de abril. Esta fase incluye la rehabilitación de la cubierta, las fachadas y los cerramientos de la nave central.
Durante la visita, Montserrat reiteró el compromiso del Govern con el proyecto, asegurando que los 6 millones de euros restantes de los 10 millones prometidos por el presidente Salvador Illa se aportarán durante el actual mandato, que finaliza el verano de 2028. Esta inversión se suma a los 4 millones ya acordados la semana pasada.
“"Un acto sencillo, pero necesario para agradecer al Govern de la Generalitat los 4 millones que acordó la semana pasada."
El alcalde de Manresa, Marc Aloy, agradeció la implicación de la Generalitat y destacó que el proyecto de la Fàbrica Nova responde a la necesidad de descentralizar e impulsar el conocimiento. Recordó que el Estado ha aportado 10 millones de euros, la Diputación 1,5 millones, y el Ayuntamiento ha invertido 12 millones en la adquisición del edificio. Para las obras interiores, se prevén 30 millones de euros adicionales, con un millón aportado por el Ayuntamiento y un millón por la UPC para la licitación.
El rector de la Universitat Politècnica de Catalunya-BarcelonaTech (UPC), Francesc Torres, subrayó el arraigo de la ingeniería en Manresa y el potencial de la Fàbrica Nova como polo de conocimiento, investigación e innovación. Comparó su impacto con el del Campus Diagonal-Besòs de la UPC en la regeneración urbana y social.
La consejera Montserrat puso en valor la UPC como una de las universidades más prestigiosas en ingeniería y resaltó la importancia de la equidad territorial, buscando que la excelencia académica y la innovación lleguen a todo el territorio. Mencionó que la Fàbrica Nova acogerá a un millar de estudiantes y ofrecerá 'cápsulas de formación' para acercar el sector productivo al conocimiento.
Los arquitectos del proyecto, Manuel y Josep Maria Julià, detallaron las complejidades de la rehabilitación, que ha incluido la restitución de elementos originales, la limpieza de 60.000 tejas y mejoras energéticas. La primera fase, que finalizará en abril, ha supuesto una inversión de 10 millones de euros y 20 meses de trabajos, transformando un edificio inactivo durante 35 años en un futuro centro de referencia.




