El autor destaca la figura de Richard Sanz, elaborador de vinos en Medina del Campo con uvas de La Seca y Rueda, subrayando su estrecha relación con la comarca del Bages y su conocimiento de la extraordinaria evolución que han tenido los vinos catalanes. En el pasado, denominaciones como Ribera del Duero o Toro tenían poca penetración, siendo Rioja el referente del sector.
“"Consiste en el arte de observar el movimiento y mantenerse quieto, mostrando respeto por todo, y empezando por respetarse a uno mismo. Hacer solamente aquello que importa, aquello que toca, porque antes de estropear algo, más vale dejarlo tal como está."
Sanz presentó esta idea innovadora en un momento de cambio para el sector, donde movimientos como el NO-LO (vinos sin y con bajo alcohol) obligan a transformar el discurso para conectar con las nuevas generaciones de consumidores y las nuevas formas de disfrutar el vino.
El concepto de bioestática, que Sanz concibió desde el mundo del vino, se basa en la observación consciente y es aplicable a otros ámbitos, como la política, donde es crucial detenerse y pensar antes de actuar o comunicar.




