El bosque: el territorio cautivador y misterioso de la cinematografía

El artículo reflexiona sobre el medio forestal como escenario ideal para las intrigas fílmicas, utilizando la historia de un joven espectador.

Una bicicleta abandonada en un sendero oscuro y brumoso dentro de un bosque de pinos, sugiriendo misterio.
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Una bicicleta abandonada en un sendero oscuro y brumoso dentro de un bosque de pinos, sugiriendo misterio.

La columna cultural analiza cómo el medio forestal se convierte en un espacio simbólico y cautivador para las intrigas del cine, narrando la historia de un joven huérfano aficionado a las películas del Oeste.

El medio forestal ha sido históricamente uno de los espacios más simbólicos y un territorio ideal para las intrigas dentro de la cinematografía. La narración nos transporta a un pequeño pueblo al pie de las montañas, donde el alcalde Tonet, aficionado al cine, había habilitado una sala de proyección detrás del Casinet, el café de la plaza.
Esta sala improvisada, con una pantalla de lona y un proyector Ossa prestado de las Congregacions Marianes de la ciudad cabecera de comarca, requería que los espectadores llevaran sus sillas de casa. La proyección se interrumpía constantemente para cambiar la bobina, un ritual que marcaba el ritmo del entretenimiento de la época.
El protagonista de esta historia es Pauet, un joven huérfano acogido por los campesinos de Cala Tuies. Después de trabajar toda la semana, los sábados por la tarde bajaba al pueblo para ir al cine. Permanecía absorto en primera fila, especialmente con los wésterns en colores, como la película que se proyectaba una tarde de otoño: Horizontes lejanos, un film de Anthony Mann protagonizado por Jimmy Stewart.

¡Tengo hambre!

Mientras regresaba a la masía en bicicleta, bordeando el bosque, la niebla comenzó a descender. A pesar de conocer el camino, Pauet escuchó un lamento procedente del grueso de los pinos. Al penetrar en la espesura, la oscuridad lo envolvió hasta que se encontró con un niño de piel muy clara que lo miraba con ojos tristísimos y le pedía auxilio. Tras una persecución infructuosa, la noche terminó engullendo al joven Pauet.