Esquius, hijo de una familia muy vinculada al teatro en Súria, vivió durante diez años una doble vida profesional: actuando y escribiendo, mientras trabajaba como informático al frente de un proyecto de Inteligencia Artificial (IA). Este bagaje tecnológico se ha convertido en su sello personal como dramaturgo, ofreciendo una mirada inquisitiva e hilarante hacia el futuro inmediato.
Actualmente, el autor tiene una obra dirigida por él en el Espai Texas y dos más con su firma en una nave del Poblenou y en Versus Glòries. A pesar del éxito, alcanzado tras un conocido papel en la serie de TV3 La Riera, Esquius se muestra cauto sobre la consolidación, ya que en el mundo del espectáculo el éxito es a menudo efímero.
“"Mientras no sales por la tele ya te puedes matar a decir que eres actor, es inútil; para la sociedad, no lo eres."
A pesar de las dificultades del sector, que ahora debe competir con la oferta digital y se ve obligado a reducir costes de producción, Esquius defiende la calidad actual. Destacó que, aunque la época de grandes compañías como Comediants o La Fura fue diferente, la dramaturgia catalana vive un momento de oro con más exportación internacional que nunca.
“"La dramaturgia catalana está en un momento de oro, y no somos lo suficientemente conscientes."
El autor, que decidió dejar la informática para dedicarse plenamente a la creación, se muestra inquieto por el impacto social de las nuevas tecnologías, especialmente la soledad y el aislamiento. Sin embargo, ve en el teatro, un sector que hace “lo mismo desde hace dos mil años”, un posible refugio y un acto de comunidad ante la saturación de pantallas.




