La protesta, articulada a través de ocho caminatas que partieron de localidades vecinas como Vinyols i els Arcs o Botarell, denuncia que los seis molinos proyectados suponen un impacto insoportable para la soberanía alimentaria. La plataforma Aturem els Molins lidera esta lucha que ya ha logrado un primer informe negativo de la Comisión Territorial de Urbanismo a principios de febrero.
“"Queremos una transición energética justa que no sacrifique la soberanía alimentaria."
Representantes municipales de Riudecanyes y Vilanova d'Escornalbou se han sumado a la marcha, junto a sindicatos agrarios. Los contrarios al plan han registrado 2.500 alegaciones y aseguran que seguirán fiscalizando el proceso administrativo para evitar la desaparición del modelo de vida rural en la zona.




