El campesinado del Camp de Tarragona, representado por Unió de Pagesos, ha intensificado sus reclamaciones ante la grave crisis hídrica que afecta especialmente el cultivo del avellano. Las protestas, como la realizada el 19 de enero frente a la sede de Aigües de Reus, subrayan la necesidad de medidas inmediatas para evitar el colapso del sector.
La sequía extrema de los años 2023 y 2024 ha provocado la muerte masiva de avellanos, reduciendo drásticamente la producción local. Esta situación obliga a los profesionales transformadores a comprar avellana en países como Turquía para mantener sus negocios, mientras muchas familias del Camp de Tarragona que dependen de este cultivo se ven forzadas a cesar su actividad.
La prioridad del uso agrario del agua debe ser una política de país para garantizar la pervivencia del campesinado, que es esencial.
El sindicato critica duramente los retrasos de la Administración, especialmente en lo referente a las ayudas prometidas por Agricultura para el arranque de los árboles muertos, cuya resolución aún no se ha publicado. Además, Unió de Pagesos exige al Govern que garantice el agua regenerada para el riego de la depuradora de Reus, una obra proyectada para finales de esta década.
Otra reivindicación clave es el acceso al agua para zonas como el Priorat. El sindicato defiende que, dado que el pantano de Riudecanyes (que riega 1.800 hectáreas de avellanos) no ha podido abastecer al campesinado, se debe desembalsar agua del sistema Siurana-Riudecanyes exclusivamente para uso agrario, ya que ayuntamientos y empresas disponen de fuentes alternativas.




