El operativo, realizado junto a la Ertzaintza, culminó el pasado 10 de marzo con el registro del domicilio de la sospechosa en la localidad del Baix Camp. Los agentes incautaron 3.400 euros en efectivo, dispositivos móviles y numerosas tarjetas SIM utilizadas para los engaños.
La investigación comenzó en enero tras detectar un patrón común en varias estafas en España. Los delincuentes contactaban con las víctimas fingiendo ser sus hijos en una situación de urgencia para solicitar transferencias bancarias inmediatas bajo el pretexto de haber cambiado de número de teléfono.
La detenida presuntamente actuaba como reclutadora de mulas, personas que abrían cuentas bancarias para recibir el dinero estafado a cambio de una comisión. Este sistema permitía a la organización borrar el rastro del dinero y dificultar la labor de los investigadores.
La operación, bajo la tutela de un juzgado de Irún, sigue abierta. La policía analiza ahora la información de los dispositivos decomisados y no descarta nuevas detenciones o la localización de más afectados por esta trama.




