La investigación, iniciada en enero tras detectar un patrón común en toda España, ha contado con el apoyo de la Ertzaintza. La detenida en el Baix Camp captaba supuestamente a personas para abrir cuentas bancarias, conocidas como mulas, con el fin de dificultar el rastreo del dinero obtenido ilícitamente.
En el registro de la vivienda, autorizado por un juzgado de Irún, se incautaron 3.400 euros, teléfonos y múltiples tarjetas SIM. El grupo criminal contactaba con las víctimas fingiendo ser un hijo con un problema urgente para solicitar transferencias bancarias inmediatas.
El fraude total acumulado por esta red asciende a más de 96.000 euros. Aunque la principal sospechosa ya ha sido puesta a disposición judicial, los investigadores no descartan nuevos arrestos mientras analizan los dispositivos móviles y la documentación intervenida en Riudoms.




