La jornada de este 22 de marzo ha supuesto un punto de inflexión en la crisis que afectaba a la entidad reusense. Tras semanas de incertidumbre y tensiones con el Arzobispado, las puertas del templo se abrieron para recibir al prelado en una visita que busca restablecer la normalidad antes de la Semana Santa.
En la actualidad, la Sang de Reus se encuentra en una fase de transición. Sin una junta de gobierno formal, la gestión recae en el subclavario Bernat Marsal. El objetivo es asegurar los actos litúrgicos mientras se tramita la reforma de los estatutos según las disposiciones del Vaticano.
“"Se debe pedir perdón por todas aquellas veces que no hemos llevado paz y reconciliación a nuestros ambientes."
Durante su homilía, Planellas admitió el sufrimiento de los fieles ante los desencuentros. Aunque la situación no está resuelta por completo, la misa y el viacrucis con la imagen del Santo Cristo de la Sang simbolizan la recuperación del pulso comunitario.




