La jornada reivindicativa del 1 de mayo en Cataluña ha estado marcada por las demandas de mejoras laborales, con una atención especial al personal docente y sanitario. Sin embargo, la cita anual ha aglutinado una amplia gama de inquietudes sociales y políticas, reflejando la complejidad del contexto actual.
Bajo el lema «Contra las guerras y el fascismo, más derechos y más sindicalismo», las manifestaciones convocadas por CCOO y la UGT han comenzado a las 11:30 horas en Barcelona, con concentraciones simultáneas en varias ciudades catalanas como Reus, Terrassa, Girona, Tarragona, Lleida y Tortosa.
“"Luchamos por una recuperación del poder adquisitivo de los salarios que pueda hacer frente a la inflación, por un lado, y al cada vez más lesivo precio de la vivienda, por el otro."
Las organizaciones sindicales, que representan a cerca de 50.000 delegados en todo el territorio catalán, han puesto el acento en la necesidad de reforzar el escudo social para mitigar el impacto económico de la guerra en Oriente Medio. Entre sus peticiones, destacan la reivindicación de salarios dignos y la transformación de la vivienda, para que deje de ser un «elemento de especulación».
Una de las demandas más recurrentes ha sido la reducción de la jornada laboral, una cuestión que ha ganado fuerza en los últimos años pero que, en esta ocasión, llega sin perspectivas de avanzar en el Congreso de los Diputados tras el rechazo de una formación política. Los sindicatos también han defendido que «estar enfermo no es un delito», en referencia al debate sobre la «criminalización» de las bajas laborales impulsado por las patronales.
Por su parte, la USOC ha organizado marchas bajo el lema «Humanizar el trabajo», reclamando una «mejora general y generalizada» de los salarios y un incremento del bienestar social, ante el aumento constante del coste de la vida. Otros sindicatos también han programado numerosos actos de reivindicación y denuncia en todo el país.




