El sector atraviesa un momento delicado tras pasar de 35.000 hectáreas en 1985 a menos de 8.000 en 2024. Factores como el cambio climático, el encarecimiento de la producción y la falta de relevo generacional han mermado la capacidad productiva de los avellanos catalanes.
“"Vamos todos a una para definir una estrategia de país para apoyar a toda la cadena de valor de la avellana."
Para combatir la sequía, el plan prioriza la modernización de regadíos mediante el uso de aguas regeneradas procedentes de la depuradora de Reus. Esta infraestructura permitirá abastecer a la Comunidad de Regantes del Pantano de Riudecanyes, garantizando el recurso hídrico necesario.
Otras acciones incluyen la creación de un Hub de Sanidad Vegetal y un panel de cata para diferenciar la calidad de la avellana local. El Departamento de Agricultura también ha defendido la rapidez en la tramitación de ayudas para arrancar árboles muertos por la falta de agua.




