Formado en los años setenta en el Col·lectiu Jove bajo la tutela de Ribas Prous, Herrera destacó por un estilo austero y riguroso. Su obra se inscribe en la street photography, centrándose en el factor humano y convirtiéndose en cronista de la Transición democrática en Cataluña, captando imágenes de las luchas obreras y las movilizaciones del Once de Septiembre.
A lo largo de su carrera, obtuvo más de cien premios nacionales, incluyendo la Medalla Gaudí. Su interés por la naturaleza le llevó a documentar lugares como el Montsant o el Delta del Ebro, utilizando cámaras de gran formato y técnicas experimentales en publicaciones como Viatge per l'obra de Gaudí.
“"La línea de sus trabajos, de carácter austero y riguroso, le proporcionó un gran legado en forma de un extenso archivo fotográfico sobre las tradiciones populares."
Internacionalmente, su obra fue expuesta en países como Francia, Italia, la URSS o Siria. En su etapa final, Herrera se dedicó a recuperar técnicas históricas como el colodión húmedo, participando en el festival Revela't y exponiendo en el Museo de Reus Salvador Vilaseca.




