La reforma integral del equipamiento, que ha durado un año y medio, ha supuesto una inversión de más de dos millones de euros, financiada por el Ministerio de Cultura y el Ayuntamiento de Reus. Las obras han permitido mejorar la accesibilidad desde la plaza Llibertat, rehabilitar el espacio expositivo y desplegar una nueva museografía con tecnología y audiovisuales, ampliando el número de piezas a unas 300.
“"Hemos hecho una reforma radical, una intervención estructural que presenta cambios sustanciales."
El nuevo relato museístico se centra en la configuración de la ciudad de Reus entre los siglos XVIII y XX, destacando temas como el comercio de aguardiente y el modernismo. La joya de la corona es el espacio dedicado a Antoni Gaudí, donde se exponen piezas delicadas, como dibujos y apuntes, provenientes del obrador de la Sagrada Familia y donadas por Domènec Sugrañes.
Además, el equipamiento dedica una sala a los artistas reusenses, con Marià Fortuny como eje vertebrador, y un espacio a la fiesta y la celebración, con figuras folclóricas. La primera planta acoge también arte anterior al siglo XVIII, incluyendo obras góticas y barrocas custodiadas durante la Guerra Civil. El museo se puede visitar con entrada gratuita de miércoles a domingo.




