La sentencia se ampara en la Ley de la Segunda Oportunidad para liberar al afectado de sus cargas financieras. El origen del caso se remonta a 2016, cuando su exesposa se trasladó a Argentina con sus hijas y no regresó, lo que sumió al hombre en una depresión profunda que afectó a su capacidad de gestión económica.
Debido a su estado emocional, el ciudadano dejó de pagar la hipoteca y los gastos de comunidad. A pesar de intentar una reestructuración con la entidad bancaria, esta fue denegada. Posteriormente, en 2018, perdió su empleo, agravando una situación que incluía deudas con organismos públicos y reclamaciones por un vehículo que asegura no haber poseído nunca.
“"La Ley de la Segunda Oportunidad está para proteger a los deudores de buena fe que se han visto en una situación que nunca habrían podido imaginar."
Finalmente, el titular del juzgado ha dictado la exoneración del pasivo insatisfecho, permitiendo al vecino de Reus recuperar su estabilidad financiera tras casi una década de dificultades derivadas de su entorno familiar y personal.




