Desde su peluquería en la Plaça de Prim, Jordi Gimeno (nacido en Riudoms en 1937) ha sido testigo privilegiado de la evolución de Reus. Generaciones de clientes han pasado por su establecimiento, que se ha convertido en un punto de encuentro social más allá de la simple prestación de servicios. Con 88 años, Gimeno mantiene la rutina de abrir cada mañana.
Su vinculación con el oficio se remonta a la infancia, ayudando en la peluquería familiar de Riudoms. Su padre, barbero, le transmitió los conocimientos básicos, desde buscar agua para llenar el depósito hasta aprender a afeitar a los diez años. Esta formación temprana refleja una época donde los negocios familiares marcaban el ritmo de vida y el aprendizaje profesional comenzaba muy pronto.
Gimeno recuerda cómo antes el afeitado era una necesidad que obligaba a acudir a la peluquería, ya que no existían las alternativas modernas. La figura del barbero era central en la vida cotidiana, convirtiendo el establecimiento en un espacio social relevante.
El traslado a Reus se produjo en 1968, con la apertura de su primer negocio en la calle de Jesús. Tras doce años consolidando una clientela fiel, en 1980 trasladó la peluquería a su ubicación actual en la Plaça de Prim, donde ha permanecido durante más de cuatro décadas.
La jubilación no entra en sus planes mientras la salud se lo permita. "Me gusta el trabajo", afirma rotundamente, dejando claro que su dedicación va más allá de una obligación profesional.
A lo largo de más de setenta años, Gimeno ha presenciado la evolución del sector, desde el uso de la navaja y los peinados elaborados hasta la llegada de las máquinas y las tendencias rápidas. Expresa una cierta crítica hacia la pérdida de técnica, lamentando que "hoy hay gente que lleva un traje de 2.000 euros y un corte de pelo de seis euros", poniendo énfasis en la importancia de la formación y la calidad del trabajo.
Su inquietud profesional le llevó a viajar regularmente a París durante casi 20 años para conocer las últimas tendencias, participando también en congresos en Londres, Bruselas, Suiza, Italia y Bolonia. En Londres descubrió la técnica de las dobles tijeras, que acabó convirtiéndose en una de sus señas de identidad.
Además de su labor individual, Gimeno presidió durante doce años el colectivo artístico de peluqueros de Tarragona, participando en numerosas exhibiciones y actividades que recuerda con especial afecto.
Por su silla han pasado miles de personas, incluyendo figuras como el abogado Antoni Pedrol Rius, el comunicador Andreu Buenafuente o el cineasta Bigas Luna. Este último le pidió reproducir una estrella en el pelo, una anécdota que aún recuerda con sonrisa.
En cuanto a personajes públicos, expresa interés por haber peinado a Pedro Sánchez, comentando que en una ocasión asesoró públicamente su peinado. A nivel local, mencionaría al exnadador Santiago Esteve para un cambio de estilo.
La peluquería ha funcionado históricamente como un centro social, donde se hablaba de fútbol, política y actualidad. Gimeno señala que este papel de tertulia y convivencia ha ido desapareciendo, con clientes que ahora "entran, se cortan el pelo y se van".
Ha visto pasar generaciones enteras de familias por su silla, un hecho que le llena de orgullo. A pesar de los intereses de compradores como La Caixa, Gimeno ha rechazado ofertas para vender el local, manteniendo la peluquería en la Plaça de Prim.
Fuera del trabajo, su pasión son los caballos, que monta los domingos. También disfruta del tiempo en su masía, manteniendo una vida activa a pesar de sus 88 años.
Como gesto final, ofrece peinar gratuitamente a los novios el día de su boda, un detalle que subraya su concepción de la peluquería como una relación de confianza que trasciende el simple corte de pelo.




