La situación de tensión que rodea a la Real Congregación de la Purísima Sangre de Reus ha llevado a una parálisis que afecta directamente a la devoción popular. Josep Ruiz Martínez propone una tregua basada en el diálogo y el perdón para evitar que el conflicto se agrave y acabe perjudicando irreversiblemente la imagen de la Iglesia en la ciudad.
“"Es momento de sacar el pañuelo blanco. Es momento de hablar con caridad y respeto. Somos responsables del daño que podemos hacer a las personas heridas por no poder ejercer la práctica de la fe."
Según el autor, el problema nace de una visión equivocada de las cofradías, que deben servir al pueblo y no convertir lo sagrado en un espectáculo. La falta de comunicación y la imposición de decisiones han llevado al cierre del templo de la Sang, un hecho que califica de lamentable para los fieles de Reus.




