La iniciativa, que comenzó con apenas dieciséis personas, se ha convertido en un símbolo de persistencia en el Baix Camp. Cada mediodía, los participantes rodean la plaza tres veces y entonan cánticos a favor de la libertad de los líderes independentistas y el retorno de los exiliados, una rutina que mantienen llueva o haga sol.
“"Somos más o menos, pero estamos siempre."
Desde la organización admiten que el objetivo actual se centra en el regreso de Carles Puigdemont. De hecho, han pactado con él que las movilizaciones finalizarán el día que el expresidente pueda realizar las tres vueltas a la plaza junto a ellos, un acto que marcaría el cierre de una etapa reivindicativa que llegó a extenderse por 28 municipios catalanes.
A pesar de las dificultades de movilidad y el fallecimiento de unos veinte miembros durante estos años, el grupo destaca que este espacio se ha transformado en un punto de apoyo mutuo y vínculos personales que trascienden la política, comparando su constancia actual con las luchas obreras que vivieron en su juventud.




