La intervención, realizada el martes 31 de marzo, se centra en cuatro puntos delimitados por una investigación previa del Archivo de Reus. Dos de estos puntos se encuentran en la calle Jacint Barrau y los otros dos en el patio del instituto Baix Camp, antigua Escuela del Trabajo.
Esta búsqueda se inicia después de que el Archivo de Reus presentara el pasado diciembre un estudio a la Generalitat, identificando posibles ubicaciones para la fosa. En un plazo de dos o tres semanas, la Dirección General de Memoria Democrática publicará un informe con las conclusiones de la prospección.
“"Se pasa del testimonio oral a la memoria y el conocimiento, a la ubicación del objeto y del lugar físicamente."
La hipótesis principal es que el pozo, descrito en 2001 por un vecino de Reus, Antoni Batlle, contiene cuerpos de víctimas de la represión franquista durante los primeros meses de la posguerra. Se cree que prisioneros del campo de concentración instalado en la Escuela del Trabajo el 15 de enero de 1939, que murieron por maltratos, fueron arrojados en este lugar.
La concejala Montserrat Flores, también historiadora, ha señalado que las víctimas probablemente tenían alguna 'responsabilidad' en la República. La localización del pozo se precisó gracias a una imagen aérea de un bombardeo de la Guerra Civil, que permitió a Joan Olivella, Cristian Muñoz y el arquitecto Miquel Pich Aguilera determinar que el pozo se encontraba en la calle Jacint Barrau y no en el complejo de la fábrica.




