El suceso ocurrió en la urbanización El Pinar debido a desavenencias por deudas y problemas personales. El agresor asestó múltiples puñaladas a la víctima y después arrastró el cuerpo hasta su casa, donde intentó limpiar los restos de sangre de la calle para evitar ser descubierto.
“"Murió a causa de lesiones traumáticas penetrantes en la cavidad torácica con el resultado de hemotórax, compatible con herida de arma blanca."
El condenado utilizó gasolina para quemar el cadáver antes de llamar al 112 para informar de lo sucedido. Esta confesión ha permitido rebajar la petición fiscal inicial. El tribunal también ha dictado cinco años de libertad vigilada y el pago de una indemnización de 65.000 euros.




