Aunque asegura vivir la situación con "toda tranquilidad", Planellas criticó duramente lo que considera un "secuestro" de la congregación por parte de un pequeño grupo de personas. El arzobispo recordó que la propiedad de la parroquia pertenece a La Sang, pero que dicha entidad "no son cuatro personas que la han secuestrado".
“"Es que, como dicen los jóvenes, es alucinante que haya una parroquia en Tarragona donde no pueda entrar su arzobispo."
El Arzobispado recordó que la Congregación fue bendecida en 1950 por un antecesor de Planellas, y que el artículo 4 de sus Estatutos obliga a los miembros a mantener "respeto y obediencia a la autoridad de la Iglesia". Planellas explicó que se ha intentado dialogar con la junta cesada, advirtiéndoles que se están "encerrando en el enfrentamiento y en el conflicto" en lugar de actualizarse para impulsar el relevo generacional.
Este conflicto se agravó con la aparición de panfletos anónimos en las calles de Reus el pasado martes. Los carteles, que emulan comunicados de la banda terrorista ETA con figuras encapuchadas con capirotes de Semana Santa, llevan la etiqueta "Comando Roma". El mensaje, que incluye las iniciales de integrantes de la junta cesada, indica que el comisario de La Sang, Javier Balañá, los detendrá pronto por organizar la Semana Santa.
La destitución de la junta, encabezada por el antiguo clavario Antoni Olmos, se firmó en octubre por decreto de Planellas. La medida creó una comisión delegada para reordenar la congregación, actualizar los estatutos y convocar elecciones, liderada por el abogado Javier Balañá de Eguía con el apoyo del prior Joaquim Fortuny.




