La mujer, que se define como madre, viuda de un sots calvari y camarera del Sant Crist desde hace 38 años, expresa su profundo respeto por la institución, pero critica la falta de “mano izquierda” en las decisiones tomadas. Subraya que su familia ha estado vinculada a la congregación durante seis décadas, amando y respetando profundamente la casa.
Quiero manifestar que, con la última decisión tomada, no solo se ha castigado a un pequeño grupo de personas, sino a todo el pueblo de Reus.
La autora recuerda la importancia de la procesión del Viernes Santo, que tradicionalmente va desde la Plaça de la Sang hasta la Prioral de Sant Pere, y su regreso para la petición personal de las “Tres Gracias de Reus”. Este acto, clave para la devoción y la tradición local, está declarado Fiesta Patrimonial de Interés Nacional de Cataluña.
Como católica practicante y madre, la miembro de la congregación pide al Arzobispo que recapacite, recordándole su responsabilidad de cuidar de sus “hijos religiosos” y de evitar el enfrentamiento en un momento en que el número de creyentes en la Iglesia es cada vez menor. Pide unidad para sacar adelante la Semana Santa y velar por el bienestar de toda la ciudad.




