La decisión, comunicada por el propietario Carles Domingo a través de las redes sociales, implica un cambio de enfoque del negocio tradicional, que busca potenciar su producto más reconocido y artesanal.
A partir de ahora, el horno se centrará únicamente en la producción de cocas de recapte, de espinacas y otras variedades, dejando de lado la pastelería y el servicio de cafetería que ofrecía a sus clientes hasta esta nueva etapa.
A pesar del cierre del establecimiento físico, los clientes podrán seguir adquiriendo las cocas. El nuevo punto de venta elegido para la distribución es Cal Sendra, donde ya se pueden encontrar los productos recién horneados.




