Ana Aragón, hasta ahora vinculada al PSC, ha confirmado que, a pesar de abandonar la militancia del partido, mantendrá su acta de concejala y se integrará en el grupo de no adscritos. La decisión se fundamenta en su negativa a formar parte de una organización que, según su relato, ha amparado comportamientos de micromachismos y grabaciones sin consentimiento entre sus miembros.
“"No quiero formar parte de una organización que ha amparado comportamientos de micromachismos y grabaciones sin consentimiento entre miembros del mismo partido."
La concejala ha expresado que estos hechos vulneran la confianza y los principios básicos de convivencia y respeto que deberían regir cualquier organización política. Además, ha señalado que estas prácticas no solo no han tenido consecuencias, sino que han sido protegidas internamente y posteriormente utilizadas con fines políticos.
Según Aragón, las conversaciones y acciones grabadas se habrían utilizado durante meses para desestabilizar el gobierno municipal, con la complicidad de partidos de la oposición. Ha lamentado que los intereses políticos hayan prevalecido sobre la ética y ha criticado que la situación haya desembocado en una moción de censura que, según ella, ya se estaba preparando desde hacía tiempo.
La concejala ha explicado que hasta el 17 de abril todavía confiaba en reconducir la situación e incluso pidió tiempo para valorar su renuncia para facilitar una salida a la crisis. Sin embargo, ha afirmado que en menos de 24 horas se anunció la moción, lo que precipitó su decisión final de dejar el partido.




