La Catedral de Tortosa luce ya su quinto retablo restaurado, la composición escultórica barroca dedicada a la Mare de Déu del Carme y las almas del Purgatorio. La intervención, dirigida por el Centre de Béns Mobles de Catalunya, ha confirmado la autoría de Antoni Ferrer y la fecha de 1714 para esta imponente pieza de madera policromada y dorada.
La directora del Centre, Mireia Mestre, ha subrayado "el esfuerzo del Obispado de Tortosa" por preservar el patrimonio eclesiástico y artístico, asegurando que se transmita "a las próximas generaciones con su máxima integridad".
El retablo, que mide once metros de altura por siete de anchura, está presidido por una pintura sobre lienzo de Josep Andreu Murall (1941) que representa a la Virgen del Carmen salvando las almas del Purgatorio. En la parte superior, una tela barroca ovalada muestra la Misa de San Gregorio, de autor desconocido.
Los problemas de xilófagos (carcoma) aceleraron la necesidad de una conservación curativa, sumados a fragmentaciones de la policromía, acumulación de suciedad y la presencia de cableado eléctrico obsoleto e inseguro en el reverso del retablo.
La urgencia de esta restauración obligó a posponer la intervención en la verja renacentista de la basílica. El capítulo catedralicio confía en recibir ayudas de Cultura para recuperar la policromía original de esta estructura.
El obispo de Tortosa, Sergi Gordo, ha agradecido la labor del Capítulo Catedral en la conservación del templo, donde ya se han restaurado cinco retablos, se ha limpiado la fachada y pronto se podrá visitar el ábside restaurado. "Es una forma más de poner de relieve el patrimonio cultural que tenemos de tantos siglos, y que es un mensaje de evangelio en el siglo XXI", ha declarado.




