El acto, celebrado este sábado al mediodía, ha contado con la presencia del conseller de Justicia y Calidad Democrática, Ramon Espadaler, y la alcaldesa, Maria Mercè Pedret, junto con familiares de las víctimas y representantes de entidades memorialistas.
El conseller Espadaler destacó la importancia de recuperar estos nombres e historias borradas por el horror nazi, subrayando que "detrás de cada stolperstein hay una historia personal y familiar truncada". Enfatizó que no se trata de estadísticas, sino de personas, y recalcó la necesidad de explicarlo a las generaciones jóvenes para entender el valor de la democracia.
Los adoquines honran a Joaquín Cid Pasanau (nacido en 1899), militante de la CNT y dirigente del Partido Sindicalista, que luchó en el Frente de Aragón y sufrió varios campos de internamiento y deportación en Francia y Alemania antes de continuar su lucha antifascista. Antonio Povill Trilla (nacido en 1913), exiliado en 1939, pasó por campos franceses y fue deportado a Mauthausen, donde recibió el número 4.315, siendo liberado en 1945. Tomás Salaet Artiola (nacido en 1914) participó en la guerra con la Columna Durruti, fue internado en el campo de Vernet y deportado a Mauthausen, regresando a Cataluña en 1948. Finalmente, Francisco Margalef Treig (nacido en 1917) fue deportado a Mauthausen y asesinado en el subcampo de Gusen en 1942; en su caso, se ha colocado una placa de homenaje ya que ya dispone de un adoquín en otro municipio.




