Con 110 embalses en toda la cuenca, la CHE ha fomentado un modelo donde el 92% del agua se destina al sector agropecuario. Esta inercia histórica es denunciada por expertos como Narcís Prat, catedrático de Ecología, quien lamenta que la legislación europea se aplique sin una verdadera visión de futuro ambiental.
“"La CHE se pliega a los intereses económicos y de los grupos de presión."
La falta de llegada de sedimentos al Delta es la principal amenaza física para el territorio. Entidades como la Plataforma en Defensa de l'Ebre exigen un cambio de paradigma que frene la expansión del regadío y movilice los lodos acumulados en pantanos como el de Mequinenza.




