El secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano, ha asegurado esta mañana que la mayoría de las limitaciones temporales de velocidad en la red ferroviaria catalana se eliminarán en junio. Aunque ha admitido una prolongación de los plazos inicialmente previstos para abril, ha justificado los retrasos por las "mil incidencias" que surgen durante los trabajos sobre el terreno. En cuanto a la recuperación de pasajeros, ha indicado que, antes del accidente de Gelida, se transportaban unos 400.000 usuarios diarios, cifra que actualmente se sitúa entre los 340.000 y 350.000.
En una entrevista en SER Catalunya, el secretario de Estado también ha expresado su confianza en que a principios de 2027 se incorporarán 16 nuevos trenes de Alstom. Esta información llega poco después de que se hiciera público, el pasado jueves, que el servicio de Rodalies volverá a ser de pago a partir del próximo sábado 9 de mayo.
Sin embargo, mientras Santano hacía estas declaraciones, los usuarios de un tren Avant Exprés que salió de Tortosa a las 6 de la mañana experimentaron una realidad diferente. El convoy sufrió una avería a la altura de Vilafranca del Penedès, poco después de que se pidiera por megafonía si había algún médico a bordo por una situación médica que, finalmente, no fue grave. A la incidencia médica se sumó el colapso mecánico del tren.
Esta situación obligó a los pasajeros a transbordar a otro convoy, acumulando dos horas de retraso. Para garantizar la atención médica, fue necesaria la movilización de bomberos, policía y ambulancia, e incluso se tuvo que hacer un agujero en una valla metálica exterior. Una viajera, que había tomado el tren en la Ampolla, explicó que, a pesar de recibir información constante por parte de la operadora, la disfuncionalidad del servicio genera incertidumbre sobre la viabilidad de vivir en la Ampolla y trabajar en Barcelona, debido a las horas perdidas y las posibles repercusiones salariales.




