La acción, realizada la madrugada del sábado, responde a los “intentos de esconderse tras argumentos sesgados para justificar” la permanencia del monumento. Según un comunicado de la organización, “no podemos permitir que estos símbolos continúen ocupando nuestros espacios públicos con total impunidad”.
Jovent Republicà argumenta que “Ante el revisionismo histórico y el avance de la reacción, reivindicamos la organización popular y la movilización como herramientas imprescindibles para combatir el fascismo”. La entidad considera que la permanencia de este símbolo representa una “normalización intolerable del franquismo”.
La organización también señala que la ofensiva reaccionaria actual “no es solo cultural ni simbólica, sino que tiene consecuencias materiales directas sobre nuestras vidas”, como la precarización laboral, la mercantilización de la vivienda, la privatización de servicios públicos y la erosión de derechos sociales. Por ello, defienden que la lucha antifascista es también una lucha de clases.




