Los trabajos, liderados por los arquitectos Carles Brull y Andreu Alfonso, han permitido recuperar más de quinientos elementos barrocos y góticos, como gárgolas y capiteles. La obra ha finalizado el cerramiento de las almenas proyectado en el siglo XIV, instalando protecciones que evitarán las filtraciones de agua en el interior del templo.
“"Acabamos en el siglo XXI una obra que comenzó hace siete siglos en las dos primeras crujías y que no sabemos por qué no se continuó."
Con una inversión de 552.742 euros provenientes del 2% Cultural y la Diputación de Tarragona, el espacio se ha dotado de medidas de seguridad para permitir el acceso de grupos reducidos. El recorrido se iniciará en el claustro y permitirá descubrir la riqueza de los ventanales, que han sido rehabilitados tras décadas de deterioro.




