Migrar a los quince años en patera es solo el comienzo de una odisea que continúa al llegar a tierra firme. Muchos jóvenes de África cargan con deudas familiares de unos 4.000 euros. Lachen, que ahora reside en Valls, explica cómo su familia vendió sus terrenos confiando en una prosperidad inmediata que las redes sociales distorsionan.
“"No me atrevía a decirle a mi padre que tendría que devolver el dinero poco a poco."
La Fundación Ginac, a través de Andreu Porta, responsable de Caminos de Inserción, trabaja para involucrar a los padres en el proceso. Mediante llamadas trimestrales, educadores como Soulaymane informan sobre los avances académicos de los jóvenes, logrando que las familias prioricen la formación sobre la urgencia económica.
Bajo un convenio con la DGAIA, la entidad ofrece vivienda a diez jóvenes que también participan en el proyecto de voluntariado T'ho Torno. El cumplimiento de la Ley de Extranjería es clave, ya que la continuidad de su residencia depende de lograr estabilidad laboral tras los dos primeros años en el país.




