La investigación, liderada por la comisaría de la Bisbal d'Empordà, se inició tras recibir avisos sobre un movimiento inusual de personas en un edificio de la calle Palamós. Los agentes confirmaron que el domicilio funcionaba como un centro de distribución de estupefacientes muy concurrido.
Durante el registro, se incautaron 70 gramos de cocaína, 100 gramos de hachís, básculas de precisión y una agenda con anotaciones de las transacciones. También se hallaron cargadores de arma corta y una pistola de aire comprimido en el interior del inmueble.
El piso operaba además como centro de recepción de objetos robados, que los clientes usaban como pago. La policía recuperó una bicicleta sustraída en Pals y ordenadores robados en Palafrugell, que han podido ser devueltos a sus dueños legítimos gracias a las identificaciones policiales.




