El FIMAG nació en Torroella de Montgrí en 2012 con 10.000 asistentes

La primera edición de la Feria de Magia en la Calle reunió a una treintena de artistas y llenó las calles del casco antiguo.

Imagen genérica de una actuación de magia callejera en una plaza mediterránea.
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Imagen genérica de una actuación de magia callejera en una plaza mediterránea.

En 2012, Torroella de Montgrí acogió la primera edición del FIMAG, la Feria de Magia en la Calle, que atrajo a unas 10.000 personas y contó con una treintena de artistas.

La iniciativa, impulsada por la Asociación Cultural FIMAG, nació con el objetivo de dar visibilidad a la magia en diferentes formatos y hacerla accesible al público general. La organización corrió a cargo de Juli Carbó, y la dirección artística, de David el Mag.
El modelo de la feria combinaba espectáculos gratuitos y de pago, repartidos en trece espacios del casco antiguo de la villa. Nueve de estos espacios eran de acceso libre, mientras que cuatro requerían entrada. Esta distribución buscaba concentrar la actividad en el centro y facilitar la movilidad del público entre calles, plazas y equipamientos.
El programa incluía tanto magos profesionales como amateurs, con espectáculos familiares, actuaciones de proximidad y propuestas de sala. El espectáculo inaugural fue La asombrosa historia de Mr. Snow, de Antonio Díaz, conocido posteriormente como El Mago Pop.
Durante el FIMAG 2012, se concedió el premio de la feria al Ilusionista Xevi, figura relevante de la magia en Cataluña. El reconocimiento se entregó en una cena de gala espectáculo en el Palau Lo Mirador, con actuación de la compañía Zootroupe.
La respuesta del público fue muy positiva desde el primer año, con crónicas que situaban la asistencia en torno a las 10.000 personas. Se destacó el lleno de los aparcamientos habilitados y la gran afluencia a ciertos espectáculos, especialmente durante la tarde y noche del sábado.
El proyecto nacía con vocación de continuidad, con la voluntad de potenciar el mundo de la magia y convertir Torroella de Montgrí en un referente. La primera edición sirvió para poner a prueba el formato y evaluar la respuesta del público, marcando el camino para futuras ediciones.