Las intervenciones arqueológicas llevadas a cabo cerca del asentamiento de la Illa d'en Reixac, en una zona que antes se consideraba no habitada, han descubierto restos de hábitat y estructuras correspondientes a la primera edad del hierro y a la época ibérica. Estos hallazgos sugieren que las áreas habitadas se extendían más allá de los núcleos conocidos del Puig de Sant Andreu y la Illa d'en Reixac.
Entre los elementos más significativos localizados se encuentra un fondo de cabaña completo de la primera edad del hierro. Esta es la primera vez que se documenta un yacimiento de este período de manera íntegra alrededor de Ullastret con metodología arqueológica moderna, a pesar de que ya existían indicios anteriores en otros emplazamientos como el Puig de Sant Andreu, la Illa d'en Reixac y el Puig de Serra.
Estos restos han sido descubiertos durante los trabajos de modernización de los sistemas de regadío de las comunidades de la presa de Colomers y del canal del Molí de Pals.
Las actuaciones arqueológicas también han permitido identificar nuevos restos en Llabià, la Tallada d’Empordà, Bellcaire d’Empordà y l'Escala. Estos incluyen un posible espacio funerario y de hábitat altomedieval en yacimientos con ocupación continua desde el neolítico final, así como hornos de cal y nuevas áreas cercanas a Empúries.




