El hallazgo se produjo cuando un hombre que caminaba por la zona divisó una zapatilla azul con un calcetín entre los restos vegetales acumulados por el temporal. Al inspeccionar el calzado, descubrió restos óseos en su interior y avisó a las autoridades.
Efectivos de la Policía Local y de la policía autonómica se desplazaron al lugar para iniciar las pesquisas. A pesar de rastrear el perímetro en busca de más evidencias, no se localizaron otros restos humanos en las inmediaciones de la desembocadura.
El pie ha sido enviado al Instituto de Medicina Legal de Girona para su análisis forense. Los investigadores trabajan con la hipótesis de que los restos pertenecen a una persona desaparecida y que fueron arrastrados por el río Ter tras los recientes episodios de lluvias intensas.




