La estrategia, recogida en el Plan Local de Vivienda (PLH), estima un incremento de 330 viviendas hasta el año 2032. Con un 7% del parque inmobiliario actual desocupado, el consistorio busca incentivar a los propietarios privados mediante deducciones en el IBI y garantías de cobro del alquiler para que saquen sus inmuebles al mercado social.
“"Había que atacar este problema de raíz porque se prevé una carencia de vivienda en el futuro, especialmente de alquiler."
El plan también contempla la cesión de terrenos a la Generalitat de Catalunya para la construcción de nuevas promociones. Según el alcalde, esta colaboración permitirá desarrollar sectores urbanísticos pendientes sin que la inversión sea asumida directamente por el municipio, facilitando el acceso a la vivienda en la capital del Baix Empordà.




