La Llama del Canigó iluminará 15 municipios del Baix Empordà para Sant Joan

La tradición llega a la comarca con pasacalles, lecturas y el encendido de hogueras, con La Bisbal d'Empordà como epicentro de la distribución.

Imagen genérica de una hoguera de Sant Joan por la noche.
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Imagen genérica de una hoguera de Sant Joan por la noche.

La Llama del Canigó será un año más el centro de la celebración de Sant Joan en el Baix Empordà, llegando a quince municipios con diversas actividades populares y el encendido de hogueras.

La Bisbal d'Empordà será el epicentro de la distribución de la Llama en el Baix Empordà. Un equipo de voluntarios recogerá el fuego en la cima del Canigó y lo trasladará a la comarca, recorriendo cerca de ciento sesenta kilómetros en bicicleta. La ruta inicial incluirá paradas en Ultramort, La Pera, Cassà de Pelràs y la propia Bisbal d'Empordà, desde donde se redistribuirá a poblaciones como Palamós, Begur, Jafre y Sant Sadurní de l'Heura.
Paralelamente, otros equipos llevarán la Llama a municipios como Sant Feliu de Guíxols, que la recibirá directamente desde Coll d'Ares. Otras poblaciones como La Tallada d'Empordà, Verges, Bellcaire d'Empordà, L'Estartit, Torroella de Montgrí y Pals la recibirán desde la Catalunya Nord.
En muchos de estos municipios se han organizado actividades populares para la verbena, incluyendo pasacalles con grupos de percusión, actuaciones culturales, lecturas del manifiesto de la Llama y el encendido de hogueras.
En Palamós, la llegada de la Llama coincidirá con los actos de la Festa Major. En Begur, se realizará un pasacalle hasta el Ayuntamiento. En La Bisbal d'Empordà, la recepción incluirá los Dracs y un pasacalle hasta la hoguera. En Sant Feliu de Guíxols, la Percussió Ganxona acompañará los actos.
La organización cuenta con el apoyo de Òmnium Cultural Baix Empordà, que colabora con los equipos de fuego para mantener viva esta tradición desde hace años.
La Llama del Canigó, una tradición vinculada al solsticio de verano recuperada en los años sesenta, moviliza a miles de personas en los territorios de habla catalana. El fuego se renueva anualmente en la cima del Canigó y se reparte para encender las hogueras de Sant Joan.