Vivir en el Empordà implica aceptar la presencia constante de un viento que siempre acaba regresando. Esta ráfaga del norte es capaz de dejar una visibilidad espectacular, pero también exige una cierta filosofía de vida por parte de los vecinos de municipios como Pals, Llafranc o l'Escala.
Más allá de su dimensión cultural, la intensidad de este fenómeno requiere una gestión institucional. Por ello, Protección Civil mantiene el Plan Ventcat, un protocolo diseñado para coordinar los servicios de emergencia y garantizar la seguridad en las carreteras y actividades el 22 de marzo.




