El Monasterio de Sant Feliu de Guíxols ha sido el escenario del acto final de una efeméride que ha recorrido los años 2025 y 2026. La iniciativa ha servido para situar a Juli Garreta como una figura clave de la música catalana, destacando su capacidad para transformar géneros populares en obras de alta calidad artística.
“"Ha sido un año de memoria que ha permitido poner en valor la obra de Juli Garreta."
El comisario del evento, Joaquim Rabaseda, ha destacado que la interpretación de la música de cámara de Garreta ha crecido exponencialmente, pasando de siete a veinte obras programadas habitualmente. También se ha anunciado la edición de un libro que recogerá las reflexiones de 45 especialistas que han participado en las mesas redondas del ciclo.




