El reconocimiento destaca a Ponsatí como una pieza fundamental en la descentralización de la cultura cinematográfica. Desde que inició su actividad en 1960, ha trabajado para llevar el arte de la animación a municipios como Palafrugell, la Bisbal y Figueres, colaborando con entidades como Cinètic.
“"Recibir este premio es una gran sorpresa, sobre todo sabiendo que la competencia era muy fuerte. He estado muchos años realizando esta tarea."
A pesar de los cambios en los formatos de proyección, la galardonada sigue activa ayudando a jóvenes estudiantes en sus investigaciones sobre el cine tradicional y digital, asegurando que el futuro de la animación es prometedor.




